Varillas de zahorí: qué son y cómo utilizarlas paso a paso
Si alguna vez has visto a una persona caminando con dos varillas entre las manos y te has preguntado qué estaba haciendo, seguramente estabas viendo unas varillas de zahorí.
Aunque tradicionalmente se han relacionado con la búsqueda de agua subterránea, hoy también se utilizan dentro de la radiestesia, junto con herramientas como el péndulo.
Y si acabas de descubrirlas, probablemente tengas muchas preguntas: ¿Cómo se sujetan?, ¿por qué se mueven?, ¿Qué significa cuando se cruzan?, ¿Puedo utilizarlas aunque nunca haya practicado radiestesia?
La buena noticia es que empezar es bastante sencillo.
En esta guía vamos a ver qué son las varillas de zahorí, cómo utilizarlas y algunos ejercicios fáciles para empezar a practicar con ellas.
¿Qué son las varillas de zahorí?
Las varillas de zahorí, también conocidas como varillas de radiestesia, suelen estar formadas por dos varillas en forma de L.
La parte corta se sostiene con las manos mientras que la parte larga queda orientada hacia delante. Al sujetarlas de forma relajada, las varillas pueden girar libremente y realizar diferentes movimientos: abrirse, cerrarse, cruzarse o cambiar de dirección.
Precisamente esa libertad de movimiento es una de las características principales de esta herramienta.
Durante siglos, las varillas se han asociado especialmente con los zahoríes, personas que las utilizaban tradicionalmente para intentar localizar agua subterránea, minerales u objetos ocultos.
Con el tiempo, su uso se ha extendido también a diferentes prácticas de radiestesia y exploración personal.
Si quieres conocer diferentes herramientas relacionadas con esta práctica, puedes echar un vistazo a nuestra colección de Radiestesia, donde encontrarás varillas y distintos tipos de péndulos.
¿Cómo funcionan las varillas de zahorí?
Esta es probablemente una de las preguntas más habituales.
Desde el punto de vista tradicional de la radiestesia, las varillas se utilizan como una herramienta que permite observar determinadas respuestas o cambios mientras la persona realiza una búsqueda o formula una pregunta.
Desde el punto de vista científico, sin embargo, no existe evidencia sólida de que las varillas puedan detectar por sí mismas agua, energías u objetos ocultos.
Una explicación conocida para sus movimientos es el llamado efecto ideomotor: pequeños movimientos musculares involuntarios que podemos realizar sin ser plenamente conscientes de ellos.
Por eso nos gusta plantear su uso desde la curiosidad y la experimentación personal.
No hace falta creer ciegamente en nada.
Puedes coger unas varillas, aprender a utilizarlas y experimentar por ti mismo, solo tienes que dejarte llevar por tu intuición, confía en ti.
Cómo sujetar correctamente las varillas de zahorí
Antes de realizar cualquier ejercicio, lo primero es aprender a sujetarlas correctamente.
Parece algo muy sencillo (y realmente lo es), pero una posición demasiado rígida puede impedir que las varillas se muevan con libertad.
Coloca una varilla en cada mano sujetándola por la parte corta.
Las partes largas deberían quedar apuntando hacia delante, aproximadamente paralelas entre sí.
Mantén los codos ligeramente flexionados y cerca del cuerpo.
Y, sobre todo, intenta mantener las manos relajadas.
No aprietes las varillas.
Deben poder girar libremente.
Si utilizas unas varillas con mango, este facilita precisamente que la parte metálica pueda moverse sin que tengas que aflojar excesivamente la mano.
Puedes comenzar simplemente caminando despacio con ellas para acostumbrarte a la sensación.
Cómo establecer el “sí” y el “no”
Cuando alguien empieza a utilizar varillas de radiestesia, uno de los primeros ejercicios suele ser establecer un movimiento para el sí y otro para el no, (igual que con el péndulo).
Sujeta las varillas en posición neutra y relájate.
Después puedes decir mentalmente o en voz alta:
“Muéstrame un sí.”
Espera unos segundos y observa qué movimiento aparece.
Las varillas pueden cruzarse, abrirse hacia los lados o desplazarse ligeramente.
Después vuelve a colocarlas en la posición inicial y prueba:
“Muéstrame un no.”
Observa de nuevo.
No existe una regla universal que diga que cruzarse significa necesariamente “sí”.
Para algunas personas será así y para otras ocurrirá al contrario.
Lo importante es que, si quieres trabajar con este sistema, establezcas primero tus propias referencias.
Un primer ejercicio muy fácil con las varillas
Si nunca has utilizado unas varillas de zahorí, puedes empezar con un ejercicio muy sencillo.
Pide a otra persona que esconda un objeto en algún punto de una habitación.
Puede ser una moneda, una piedra, un mineral o cualquier objeto pequeño.
Después entra en la habitación con las varillas y camina lentamente, pensando en el
objeto que estás buscando, deja fluir.
No intentes adivinar dónde está.
Simplemente observa.
Puedes desplazarte primero de un lado a otro de la habitación y después repetir el recorrido en otra dirección.
Cuando termines, comprueba dónde estaba realmente el objeto.
Lo interesante de este ejercicio no es acertar a la primera.
Lo interesante es empezar a conocer cómo reaccionan las varillas cuando las sostienes y cómo influyen tus propios movimientos sobre ellas.
Puedes repetirlo varias veces y comparar los resultados.
Practica primero con preguntas cuya respuesta ya conozcas
Otra manera muy sencilla de empezar es utilizar preguntas fáciles cuya respuesta conoces perfectamente.
Por ejemplo:
“¿Estoy dentro de casa?”
“¿Tengo las dos varillas en las manos?”
“¿Hay una mesa delante de mí?”
“¿Hoy es lunes?”
Puedes combinar preguntas verdaderas y falsas.
Esto te permite observar cómo responden las varillas sin tener la presión de intentar descubrir algo desconocido.
Además, es una buena forma de practicar la concentración.
Cómo hacer preguntas con las varillas de radiestesia
Si quieres utilizar las varillas para formular preguntas, intenta que sean claras y concretas.
Para empezar funcionan mucho mejor las preguntas que pueden responderse con un sí o un no.
Por ejemplo:
“¿El objeto está en esta habitación?”
es una pregunta mucho más sencilla que:
“¿Dónde está el objeto que estoy buscando?”
También conviene evitar preguntas demasiado generales.
“¿Esto es bueno para mí?”
puede tener demasiadas interpretaciones.
Cuanto más concreta sea la pregunta, más fácil será realizar el ejercicio.
Intenta no anticipar la respuesta
Aquí aparece uno de los aspectos más curiosos de trabajar con varillas.
Cuando deseamos mucho que la respuesta sea una determinada, podemos realizar pequeños movimientos sin darnos cuenta.
Por ejemplo, si estamos esperando que las varillas se crucen, nuestras manos pueden favorecer ligeramente ese movimiento.
Por eso una buena práctica consiste en intentar mantener una actitud neutral.
Formula la pregunta.
Mantén las manos relajadas.
Respira normalmente.
Y observa.
No necesitas mirar las varillas con una concentración absoluta ni intentar mantenerlas completamente inmóviles.
Déjalas simplemente moverse.
¿Qué significa cuando las varillas se cruzan?
Esta es otra pregunta muy frecuente.
Dentro de la práctica de la radiestesia, el movimiento de las varillas puede interpretarse de diferentes formas dependiendo del sistema utilizado por cada persona.
Las varillas pueden:
Cruzarse;
Abrirse hacia fuera;
Orientarse hacia un lado;
Permanecer prácticamente paralelas.
Si las utilizas mediante preguntas de sí o no, puedes establecer previamente qué significado tendrá cada movimiento.
Si estás realizando un ejercicio de búsqueda, puedes decidir previamente qué movimiento vas a considerar como señal.
Lo importante es no cambiar las reglas durante el ejercicio simplemente porque el resultado no sea el esperado.
Varillas de zahorí y búsqueda de agua
Probablemente sea el uso más conocido de estas herramientas.
Durante generaciones, los zahoríes han utilizado varillas, ramas en forma de horquilla y otros instrumentos para intentar localizar pozos, manantiales o corrientes de agua subterránea.
Esta práctica todavía existe en muchos lugares.
Sin embargo, conviene diferenciar la tradición de la evidencia científica disponible: actualmente no se considera demostrado que las varillas puedan detectar de manera fiable la presencia de agua subterránea.
Si alguna vez haces este tipo de ejercicio, tómatelo como una experiencia de radiestesia y no como sustituto de métodos profesionales de prospección.
Varillas de zahorí o péndulo: ¿Qué es mejor?
Esta pregunta no tiene una respuesta única.
Tanto las varillas como los péndulos forman parte de las herramientas más conocidas dentro de la radiestesia, pero la forma de trabajar con ellas es diferente.
El péndulo suele utilizarse en un punto fijo, observando sus movimientos mientras se realizan preguntas o ejercicios.
Las varillas permiten además caminar por un espacio.
Por ese motivo resultan especialmente cómodas para ejercicios de búsqueda o exploración.
Hay personas que conectan enseguida con el péndulo.
Otras encuentran mucho más intuitivas las varillas.
Y muchas utilizan ambos dependiendo del ejercicio.
Si te apetece experimentar con las dos herramientas, puedes explorar nuestros péndulos y varillas artesanos y descubrir cuál te resulta más cómoda.
¿Hay que limpiar las varillas de zahorí?
Depende de cómo vivas tu práctica.
Algunas personas realizan una limpieza energética de sus herramientas antes o después de utilizarlas.
Otras simplemente las consideran instrumentos personales y se limitan a cuidarlas físicamente.
No existe una única forma correcta de hacerlo, simplemente haz lo que te resuene en cada momento.
Desde un punto de vista práctico, sí recomendamos mantenerlas limpias, secas y guardarlas de manera que no puedan doblarse o dañarse.
También es importante comprobar de vez en cuando que pueden girar libremente.
Errores habituales al empezar con las varillas
Cuando empezamos es normal cometer algunos pequeños errores.
Uno de los más frecuentes es sujetar las varillas con demasiada fuerza.
Otro es estar tan pendiente del movimiento que terminamos provocándolo sin darnos cuenta.
También es habitual repetir la misma pregunta varias veces esperando obtener una respuesta diferente.
Si notas que empiezas a confundirte, deja las varillas sobre la mesa.
Haz otra cosa.
Y vuelve a probar más tarde.
No debería convertirse en una competición por conseguir una respuesta determinada.
¿Qué varillas elegir para empezar?
Para aprender, lo más importante es que las varillas tengan un movimiento cómodo y fluido.
No necesitas empezar con ningún instrumento especialmente complejo.
Unas varillas de radiestesia de latón con mango son una opción sencilla porque el mango permite sujetarlas cómodamente mientras la varilla gira con libertad.
En La Botiga de l’Anna puedes encontrar nuestras Varillas de Radiestesia de Latón con Mango de Madera o Metal, pensadas precisamente para poder realizar este tipo de prácticas cómodamente.
Empieza practicando y saca tus propias conclusiones
Las varillas de zahorí tienen algo que despierta inevitablemente la curiosidad.
Son sencillas.
No requieren una preparación complicada.
Y puedes empezar a experimentar con ellas prácticamente desde el primer momento.
Si acabas de descubrir la radiestesia, empieza sin expectativas demasiado rígidas.
Aprende cómo sujetarlas.
Comprueba cómo se mueven.
Haz ejercicios sencillos.
Prueba preguntas cuya respuesta conozcas.
Y observa qué ocurre.
Al final, lo más interesante es experimentar personalmente y sacar tus propias conclusiones.
Si quieres comenzar, puedes descubrir nuestras varillas de radiestesia y otros instrumentos para seguir explorando esta práctica.